- El Ayuntamiento desembolsó 478 mil 211 pesos por una obra llamada Sueño de Primavera, adjudicada de forma directa —sin concurso, sin cabildo, sin transparencia— a Blanca Ricci Diestel
#LiderSanCristobal
San Cristóbal de las Casas, Chiapas., a 23 de julio del 2025. Por Derky Wilner.- Fabiola Ricci Diestel, alcaldesa de San Cristóbal de las Casas, volvió a colocarse en el ojo del huracán. No por resolver la violencia, no por frenar la corrupción, sino por algo mucho más simbólico: una escultura. Sí, una figura de concreto de casi medio millón de pesos que no representa al pueblo, sino a su familia.
El Ayuntamiento desembolsó 478 mil 211 pesos por una obra llamada Sueño de Primavera, adjudicada de forma directa —sin concurso, sin cabildo, sin transparencia— a Blanca Ricci Diestel, hermana de la alcaldesa. Lo más indignante no es solo el nepotismo descarado, sino que esta escultura sustituye una fuente emblemática —“Los Cantaritos”— demolida sin explicación técnica, consulta ciudadana ni autorización formal.
La figura, instalada en la colonia Monte de los Olivos, fue bautizada en redes como “La Desnucada”. Vecinos se preguntan: ¿A quién representa? ¿Por qué se gastó casi medio millón de pesos en eso mientras hay colonias sin agua, calles destrozadas y violencia que no da tregua? Hasta ahora, ni la alcaldesa ni su hermana han ofrecido una explicación clara.
Pero esta historia es solo la punta del iceberg.
El arte del abuso
Detrás del mármol y las luces para la inauguración hay señalamientos más serios. Colectivos ciudadanos como Familias Unidas Sancristobalenses acusan a la alcaldesa de tener el control directo de 76 millones de pesos del presupuesto municipal, y de haber montado una red de “gestión” de obras que exige hasta el 50 % de sobornos a contratistas para liberar pagos.
¿Quién supervisa? Nadie. ¿Quién cobra? Siempre los mismos: su círculo cercano.
Mientras tanto, la ciudad colapsa. La inseguridad se dispara. Y las obras prometidas en campaña están estancadas. Pero eso sí: hay esculturas y festivales para simular que algo se hace.
La versión oficial que nunca cuadra
Hace apenas unos meses, la alcaldesa también fue blanco de críticas por el caso del policía municipal asesinado en un enfrentamiento. Su primera versión fue que el agente había “caído”. Luego se supo que recibió un disparo en la cabeza. La alcaldesa pidió renuncias de mandos policiacos recién nombrados y montó un homenaje. ¿El problema? Nadie se tragó la narrativa oficial.
Ese evento dejó en evidencia no solo el caos en la estrategia de seguridad, sino el estilo personal de gobernar: culpar a otros, improvisar versiones y no asumir responsabilidades.
Popularidad que no concuerda con la realidad
Curiosamente, en enero de este año, Fabiola Ricci apareció entre los alcaldes mejor evaluados del país, con más de 60 % de aprobación. Pero en las calles, la historia es otra. Los vecinos exigen auditorías, los colonos denuncian imposiciones en sus comités y los constructores ya no quieren licitaciones donde deben pagar “comisiones” por debajo de la mesa.
En lugar de atender las denuncias, el gobierno local ha apostado por maquillar cifras, organizar eventos artísticos y evitar responder a los señalamientos que se multiplican.
El legado de una administración que se esculpe sola
San Cristóbal no necesitaba otra estatua. Necesitaba agua, seguridad, caminos dignos y transparencia. Lo que recibió fue una figura sin sentido, colocada por la hermana de la presidenta municipal, como si fuera herencia privada.
Y lo peor: pagada con dinero público. El escándalo de La #Desnucada ya es tendencia nacional, y no es para menos. Simboliza lo que muchos municipios viven hoy: gobiernos más interesados en construir monumentos a sí mismos que en servir a la ciudadanía.