Tuxtla Gutiérrez, Chiapas., a 23 de marzo de 2026 (DSN). – En Chiapas, el dinero que llega desde Estados Unidos no es un ingreso adicional: es el sostén diario de miles de familias. Cada remesa representa comida en la mesa, acceso a la educación, medicamentos y servicios básicos; su ausencia, en cambio, abre la puerta a la incertidumbre.
Luego de 11 años de crecimiento continuo, las remesas hacia México registraron una caída del 4.6 por ciento al cierre de 2025, de acuerdo con BBVA Research. Aunque el impacto se refleja a nivel nacional, en Chiapas el efecto es más profundo, ya que estos recursos representan el 13.9 por ciento del Producto Interno Bruto estatal, casi cuatro veces por encima del promedio del país.

En los últimos años, la entidad se posicionó en el cuarto lugar nacional en recepción de remesas, con más de mil 100 millones de dólares acumulados hasta el tercer trimestre de 2025. Detrás de estas cifras hay más de 250 mil chiapanecos que radican en Estados Unidos y envían dinero de manera constante a sus familias.
En promedio, cada hogar recibe alrededor de 400 dólares por envío, con una frecuencia de tres a cuatro veces al mes. Este flujo permite cubrir necesidades básicas; sin embargo, cuando el empleo escasea en el extranjero, los envíos se vuelven irregulares y la economía familiar comienza a resentirlo.
En comunidades como Unión Juárez, la dependencia de estos ingresos es total. Cuando el dinero no llega, las familias recurren a préstamos o al apoyo entre vecinos para subsistir. Así, la remesa no solo impulsa la economía local, sino que sostiene la vida cotidiana de miles de chiapanecos.