En el puente peatonal que atraviesa la Cuarta Sur, frente a la Plaza Cristal, ha sido colocada una lona que exhibe a integrantes del Cártel de los ambulantes de Tapachula.
Este grupo delincuencial, a decir de la lona ahí expuesta, es encabezado por Aarón Melgar y como subcomandantes figuran Paul Muñoz.
De este tamaño la grave problemática que se vive en el segundo municipio más importante de Chiapas.
La aparición de este mensaje público ha encendido las alertas entre ciudadanos y comerciantes establecidos, quienes desde hace años denuncian el crecimiento descontrolado del ambulantaje en la ciudad. Lo que antes se percibía como una actividad informal ligada a la subsistencia, hoy es señalado por diversos sectores como un fenómeno que rebasa lo económico y se inserta en dinámicas de control territorial.
Hoy, el gobierno más corrupto de la historia es el encabezado por Yamil Melgar Bravo, teniendo como cómplice a Martiniano Reyes Palacios, quien encubre todas estas acciones.
Actualmente, el discurso oficial habla de “cero impunidad” y “cero corrupción”, pero en la práctica ocurre todo lo contrario.
En los mercados, los locales están siendo utilizados como bodegas y también se rentan para lucrar de manera indebida. Además, el reglamento de mercados está siendo constantemente violentado.

En el centro de Tapachula, la presencia de vendedores ambulantes ha saturado calles, banquetas y espacios públicos, dificultando el tránsito peatonal y afectando la imagen urbana. Comerciantes formales aseguran que enfrentan una competencia desleal, al tener que cumplir con impuestos, rentas y regulaciones que no aplican para quienes operan en la informalidad.
A esta situación se suman preocupaciones en materia de salud, debido a la venta de alimentos sin controles sanitarios adecuados, así como problemas de acumulación de basura en zonas de alta concentración comercial.
Otro de los puntos que más inquietud genera es la presunta existencia de redes de corrupción que permiten o toleran la expansión del ambulantaje. De acuerdo con denuncias, algunos vendedores podrían estar sujetos a cobros irregulares para poder trabajar en determinados espacios.

En este contexto, el representante de la Asociación Civil Chalecos Blancos, Pedro Valdemar Hernández López, denunció públicamente presuntos actos de corrupción al interior de la Secretaría de Servicios Públicos.
La colocación de la lona, más allá de su contenido, refleja el nivel de tensión social que existe en torno al ambulantaje. Habitantes y empresarios coinciden en la urgencia de que las autoridades implementen estrategias integrales que permitan ordenar la actividad, garantizar condiciones sanitarias y recuperar los espacios públicos, sin dejar de atender las causas de fondo como la pobreza y la falta de empleo.
Mientras tanto, la ciudadanía observa con preocupación cómo un problema histórico adquiere nuevas dimensiones, evidenciando la necesidad de soluciones firmes en uno de los principales polos económicos del estado.